El Evangelio de hoy (Juan 10, 11-18) nos presenta una bella imagen de este amor: La figura del Buen Pastor. ¿Será que cada uno de nosotros se siente con Jesús un buen pastor o una buena pastora?
Entre los oyentes de Jesús, muchos debían tener a su cargo algún rebaño de animales domésticos, principalmente de ovejas. Este oficio era muy frecuente en Judea, propio de la gente sencilla a la que Jesucristo se dirigía.
Esto no significa que tenga que comprar un rebaño de ovejas y sacarlas a pastar todos los días; significa que voy a cuidar de mi vida y de las vidas que hay a mi alrededor, de las personas que me rodean en mi familia, en el colegio, en la universidad, en el trabajo, entre los amigos... ¡Cuántos detalles de cuidado puedo tener con estas personas concretas que me rodean! Una palabra de aliento, un buen ejemplo, una atención, un saberlos escuchar... Basta tener los ojos un poco abiertos, y las ocasiones para aportar vida o alegrar a los demás. Todos somos buenos pastores y buenas pastoras desde Jesucristo y a la vez todos somos ovejas, es decir, hijos e hijas, miembros de este único redil, cooperadores y constructores del Reino.
Buena semana del buen pastor.
P. Héctor Ortega Omi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
si querés puedes mandarnos un comentario. GRACIAS